Esta Corte que supimos conseguir

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    Jul 04, 2013
     
    Los trabajadores Judiciales conocemos el accionar de la Justicia desde nuestro trabajo diario y  a lo largo de nuestra historia hemos sostenido que la Justicia tenía que ser transformada pero a través de una profunda, verdadera y democrática reforma judicial, con un amplio debate popular sobre proyectos que  resguarden los derechos de todos los argentinos, como merece ser tratado dentro de un poder del Estado que tiene como función esencial la salvaguarda de los derechos fundamentales de la sociedad. Y no como las actuales leyes que cercenan y violan los más elementales derechos de todos los ciudadanos.
     
    Así fue que en ocasión de la celebración del Bicentenario de la Patria realizamos Jornadas sobre la transformación de la Justicia, en las que expresamos, junto a todos los protagonistas del Poder Judicial de todo el país, nuestro compromiso en la tarea de forjar una Justicia que responda a los verdaderos anhelos y necesidades de nuestro pueblo, particularmente de los sectores más excluidos.
     
    Por ello, es que desde el principio acompañamos la gestión de Néstor Kirchner cuando se plantó enérgico frente al desprestigio de la Corte Suprema de Justicia, que durante los `90, se había ganado el mote de Corte "adicta" al Poder, por ser funcional por más de diez años al Menemismo y a los grandes intereses económicos. Y a través del Decreto 222/03, fijó autolimitaciones a la atribución del Poder Ejecutivo para la selección y designación de nuevos integrantes de la Corte Suprema de Justicia, ordenó la publicidad de sus antecedentes, instauró la posibilidad de que los ciudadanos pudieran presentar objeciones a su candidatura y dispuso la realización de audiencias públicas para que los propuestos pudieran responder preguntas.
     
    Bajo esta nueva normativa, fueron designados los  ministros: Eugenio Zaffaroni, Elena Highton de Nolasco, Carmen Argibay y Ricardo Lorenzetti, quien fue elegido luego por sus pares para encabezar el nuevo Máximo Tribunal.
     
    Así es que, hasta ayer, la Corte era presentada por todas las fuerzas populares como un LOGRO del que nos enorgullecíamos como Pueblo. Incluso refrendando y acompañando valiosos fallos y gestos de cambio protagonizados por el máximo Tribunal (juicios por delitos de lesa humanidad, cuestiones ambientales, defensa de las libertades civiles, respuesta a los reclamos de sectores postergados, etc).

    PERO... de repente algo cambió. Y nos encontramos frente a una interminable seguidilla de campañas, ataques verbales y operaciones de todo tipo  que atacan fundamentalmente la independencia de Corte; la misma independencia que se le reclamaba frente a otras épocas de adicción al poder.
     
    Ahora nos encontramos con toda clase de movidas tendientes a presionar y cuestionar a la CSJN que tan orgullosamente fue exhibida como un logro de la gestión gubernamental de los últimos años; vemos con asombro como se implementa una campaña de desprestigio contra la mayoría de sus miembros quienes reciben presiones de todo tipo; funcionarios del Gobierno exponiendo en todos los medios que la Corte es OPOSITORA;  la AFIP hostigando al presidente de la Corte, sus familiares y al Subadministrador Dr. Héctor Daniel Marchi; proyectos de ley que apuntan  restarle capacidad de acción y todo tipo de campañas periodísticas que buscan instalar en la sociedad que el Poder Judicial, y la Corte en particular es “enemiga” del Pueblo y obstaculiza al “modelo Nacional y Popular”.
     
    Desde nuestra organización gremial siempre decimos que los trabajadores judiciales, los abogados, funcionarios y magistrados comprometidos en la defensa del bien común, constituyen la reserva moral  de la justicia y la última garantía de que sus derechos humanos y sociales serán respetados.
     
    Seguiremos defendiendo y luchando por: respeto a nuestros derechos, a los de todos los trabajadores, los de los jubilados, contra el avasallamiento de nuestra Justicia, por la plena vigencia de nuestra Constitución Nacional. Por la Patria que nos merecemos. Sólo así será posible una Justicia que acompañe y fortalezca el camino hacia una sociedad más justa, libre y soberana.
     
    Buenos Aires, 3 de julio de 2013
     
    JULIO PIUMATO
    SECRETARIO GENERAL
     
    COMISIÓN DIRECTIVA NACIONAL
     
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